La entrada tiene un título bien drástico, pero el tema vino por una plática de lo más trivial sobre el tema.
 |
Toda historia triste incluye un columpio, okno.
|
Pensándolo bien, creo que fue tan pronto descubrí y fui realmente consciente de que el ser humano no es capaz de volar. Recuerdo que yo soñaba y soñaba que algún día iba a salir corriendo por todo el patio y saldría volando. Luego, supe que el ser humano no tiene la capacidad de volar y fui consciente de que por más que corriera y me esforzara, y por más que lo deseara... Pues nada más, no. Y de ahí vino una etapa como de medio año en el que me metía a algún lugar de la casa a llorar solitariamente cada que me acordaba que no podía volar. Comía sin ganas, y nadie entendía por qué hacía "berrinche" por algo tan
obvio... Lo bueno para mí, fue que papá puso un columpio en un árbol enorme que teníamos y terminé encontrando cierto consuelo pasando largos ratos columpiándome.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Si es de tu agrado, me gustaría que dejaras un comentario.