viernes, 30 de enero de 2026

Mi primer episodio depresivo.

 La entrada tiene un título bien drástico, pero el tema vino por una plática de lo más trivial sobre el tema.

Toda historia triste incluye un columpio, okno.

Pensándolo bien, creo que fue tan pronto descubrí y fui realmente consciente de que el ser humano no es capaz de volar. Recuerdo que yo soñaba y soñaba que algún día iba a salir corriendo por todo el patio y saldría volando. Luego, supe que el ser humano no tiene la capacidad de volar y fui consciente de que por más que corriera y me esforzara, y por más que lo deseara... Pues nada más, no. Y de ahí vino una etapa como de medio año en el que me metía a algún lugar de la casa a llorar solitariamente cada que me acordaba que no podía volar. Comía sin ganas, y nadie entendía por qué hacía "berrinche" por algo tan obvio... Lo bueno para mí, fue que papá puso un columpio en un árbol enorme que teníamos y terminé encontrando cierto consuelo pasando largos ratos columpiándome.

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